El autismo y la sexualidad

1 May , 2017 Noticias

El autismo y la sexualidad

Hablar de la sexualidad más allá de hombres o mujeres sin patologías y/o alteraciones psíquicas, hasta hace poco e incluso en muchos casos hoy en día, no es habitual, más bien es una ardua tarea. En los últimos años, la despatologización y la tendencia a la normalización de la vida de personas con trastornos de diversas índoles, ha conducido a ocuparse de la sexualidad de dichas personas, como un área de sus vidas de la que tienen derecho a disfrutar.

Es una realidad lo difícil que es para los padres afrontar la crianza y educación de sus hijos cuando nacen con un trastorno como el autismo,   cuestión que se complica aún más al momento de orientarles para alcanzar un óptimo nivel de autonomía. La ayuda profesionales juega un papel importante como herramienta para aprender cómo apoyar  a sus pequeños en el proceso de desarrollo, y que puedan establecer relaciones con su entorno, manifestar conductas afectivas, adquirir rutinas y hasta conocer las normas y patrones que rigen la conducta en la sociedad.

Sin embargo, no se debe dejar de lado el trabajar con ellos desde la educación sexual, como derecho a disfrutar de ello y como forma de prevenir conductas de abuso, siempre acoplándose a sus requerimientos. Ignorar el tema no hará que dejen de tener necesidades y deseos sexuales e inclusive puede desembocar en el incremento del desarrollo de conductas de riesgo y/o abuso.

Es cierto que las personas con autismo suelen presentar diversas dificultades en la expresión y gestión de emociones, pero no significa que no puedan conseguirlo. Si se tiene en cuenta la sexualidad como un todo, que sintetiza la expresión y recepción de afectos, deseos y necesidades, se entenderá la complicación con la que es posible encontrarse a la hora de educarles sexualmente, no para quedarse estancados, sino para adaptar esa educación sexual a su condición.

¿Qué contenidos se deben trabajar?

Considerando, tal como anteriormente se mencionó, la necesidad de trabajar con las personas con autismo para que alcancen cierto grado de autonomía que les posibilite desenvolverse en su entorno familiar y  social, se debe ir incorporando desde edades tempranas, información acerca de la sexualidad ajustando los contenidos conforme a la edad y necesidad cada persona. Entre ellos cabe destacar:

  • Las diversas partes del cuerpo y diferencias anatómicas entre los géneros.
  • Los cambios físicos que se van ocasionando a lo largo del ciclo vital.
  • Motivarlos a expresar y recibir afectos, así como sus lineamientos de comportamiento en público y privado.
  • Las diferencias entre los comportamientos entre las relaciones con otros compañeros, entorno social conocido y con personas desconocidas.

En definitiva, es de vital importancia que al educar sexualmente a una personas con autismo el propósito sea que sus comportamientos sexuales se amolden a la capacidad de cada individuo, es decir, que puedan diferenciar entre lo que quieren y lo que no, para poder disfrutar de una vida sexual sana y satisfactoria. Una recomendación es el uso de fotografías y pictogramas en el proceso educativo.


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